Francisco Frutet pintor flamenco del siglo XVI es ahora conocido como “El pintor que nunca existió”

Publicado: 13 mayo, 2013 en Notas y noticias de interes

De Francisco Frutet se ha creído que fue un pintor flamenco que trabajó en Sevilla en el XVI, y la historiografía artística lo ha equiparado a otros de la importancia de Pedro de Campaña y Hernando de Esturmio, pero, sin embargo, nunca existió, como acaba de certificar una investigación científica.

“Francisco Frutet, un pintor que nunca existió” es el título con el que el investigador de la Universidad de Sevilla Jesús Rojas-Marcos, especialista en la pintura flamenca del XVI en Sevilla, ha publicado las conclusiones de su investigación sobre “el pintor fantasma”, dirigida por el Catedrático de Historia del Arte Enrique Valdivieso.

“No hay personajes con más larga y compleja vida que los de la leyenda”, es la primera frase de este estudio sobre Francisco Frutet, cuya existencia, según ha explicado a Efe Rojas-Marcos, se debió a un error de interpretación de José Agustín Ceán Bermúdez, considerado el padre de la historiografía artística española, secretario de Jovellanos, amigo de Goya e ilustrado prototípico.

Ceán Bermúdez aseguró haber visto documentación que probaba la existencia de Frutet, si bien esa documentación no ha sido nunca localizada, y atribuyó a sus pinceles cuadros de al menos media docena de pintores flamencos, de modo que su peso en la historiografía posterior ha sido tal que nadie se atrevió a corregirlo, según Rojas-Marcos.

El erudito sevillano José Gestoso “dudó de la existencia de Frutet y pudo haber acabado para siempre con el mito, pero no se atrevió a corregir a Ceán Bermúdez”, según ha asegurado el investigador acerca de los escritos de Gestoso, en los que dudaba de la existencia de tal pintor flamenco, por las contradicciones evidentes que encontró en su supuesta vida y en la obra que se le atribuyó.

Según Rojas-Marcos, los historiadores belgas siempre negaron la existencia de Frutet, sobre todo desde que en el siglo XIX el coleccionista Zacharie Astruc compró algunas de las obras que Ceán Bermúdez le atribuyó y las llevó a los Museos Reales de Bélgica, donde comprobaron que las iniciales “F.F.” con que estaba firmado el cuadro La adoración de los Reyes correspondían al pintor Frans Floris.

Sin embargo, durante el siglo XIX, en España “fue creciendo la atribución de obras a Frutet, tanto que su obra constituía una amalgama de pintores y estilos”, según el investigador sevillano, que ha revisado no menos de treinta obras atribuidas a lo largo de los dos últimos siglos al inexistente Frutet.

 

 

Confusa traducción

 

Rojas-Marcos trata de explicar el malentendido originado por Ceán Bermúdez en los antecedentes históricos de Francisco Pacheco, quien en “El arte de la pintura” traduce al flamenco Frans Floris como “Francisco Flores”, y en el manual de arte de Antonio Palomino, que habla igualmente de un “Francisco Flores” que no se corresponde con Frans Floris.

A eso, ha explicado el investigador, se añade que en el siglo XVI Sevilla estuvo atestada de pintores flamencos e italianos, de muchos de los cuales aún se desconoce qué vida tuvieron y qué obra dejaron, y que Ceán Bermúdez cuando investigó en Sevilla era el primero en hacerlo con carácter científico y espíritu ilustrado.

“Hay algo en lo que el ojo clínico de Ceán Bermúdez no se equivocó; todas las tablas que atribuye a Frutet son de pintores flamencos”, ha asegurado Rojas-Marcos.

Frans Francken I, cuyas iniciales también son “F.F.” es otro de los pintores flamencos que trabajaron en Sevilla y del que se atribuyeron obras al inexistente Frutet.

Otro pintor flamenco cuyas tablas se creyeron de Frutet fue Hiérome Francken, quien en 1571, acompañó con su firma “H.F.” la de Frans Floris, “F.F.”, en el cuadro la “Adoración de los Reyes”, lo que Ceán Bermúdez pudo interpretar como que Francisco Frutet había terminado la obra empezada por Hiérome Francken.

 

 

Una coincidencia sí es cierta, ha destacado Rojas-Marcos con humor: El refectorio del antiguo Convento de la Merced, donde Ceán Bermúdez encontró la Adoración de los Reyes, es hoy la sala reservada a la pintura flamenca en el Museo de Bellas Artes de Sevilla (antiguo Convento de la Merced).

 

 

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