Lisboa recibe obras del Museo El Prado de España

Publicado: 5 diciembre, 2013 en Notas y noticias de interes

 

57 Obras de maestros del siglo XVII son expuestas en el Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa, las cuales fueron prestadas por el Museo El Prado

EL PAISAJE NÓRDICO DEL MUSEO DEL PRADO:

Así a sido titulada la exposición que durante cuatro meses, estará exponiendo 57 obras de los maestros del norte del siglo XVII.  Hay obras maestras de Rubens, Brueghel y Lorrain, entre otros, y servirá para que los lisboetas aprecien esa manera distinta y minuciosa de mirar que conformó el arte flamenco de esa época y para que los españoles que se acerquen vean de otra manera lo que esconde su museo más famoso. 

 

 

NUEVE TEMAS:

La muestra, que ya ha viajado por alguna ciudad española y  que es la primera vez que sale de España, está dividida en nueve temas, todos circunscritos a la esfera del paisaje.

La primera de las salas alude a la montaña y acoge, entre otras, Paisaje con gitanos, una obra realista de   David Teniers, el joven, uno de los primeros pintores que consiguió conferir profundidad a las imágenes.

Cerca, en otra sala, titulada La vida en el campo, sorprende la deliciosa Boda Campestre, de Jan Brueghel el Viejo, una exquisita composición que muestra, con toda la potencia para los detalles de los mejores maestros flamencos, una escena rural en la que una comitiva familiar y festiva rodea una iglesia de pueblo.

La comisaria de la exposición, Teresa Posada, recordaba que no hay que conformarse con una lectura ingenua: “Este tipo de cuadros cantaban a su manera la regeneración política y social que los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, bajo la égida española, querían traer a las Países Bajos después de la guerra”.

 

RUBENS CUENTA CON SALA PROPIA:

Afamado pintor de figuras, en sus cuadros más íntimos, los que se reservaba para él o que regalaba a sus amigos, solía pintar paisajes. En una de las paredes de esta exposición cuelga uno de estos. El título es ya de por sí remarcable:Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Caledonia. Pero, más allá de los personajes, ocultos y como difuminados entre el mar de ramas y raíces que cubre la otra, destaca, según explica Posada, la impronta personal que Rubens ha sabido dar a este trozo de bosque: “Es como si toda su vitalidad se la hubiera transferido a la naturaleza. No es un paisaje estático, como solían ser los paisajes por entonces. Lo extraño es que esta obra moderna, por así, decir, no influyó mucho, debido a que muy poca gente la vio, dado su carácter privado, casi íntimo”.

En la última de las salas cierran la exposición media docena de cuadros encargados en el siglo XVII por Felipe IV a los por entonces mejores pintores que residían en Roma para adornar el Casón del Buen Retiro. Entre ellos había un puñado de maestros, la mayoría del norte, hartos de inviernos fríos y enamorados de la luz del sur que, como el francés Claude Lorrain, se especializaron en pintar atardeceres en las campiñas toscanas hasta transformarlos en obras de arte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s